Para Gil (1998), los vendedores ambulantes son las personas que se dedican a actividades de subsistencia, es decir a una actividad económica informal. Esta actividad entraña más de una problemática social, porque además de desarrollarse en un espacio público, las personas que se dedican a este tipo de actividad, no pagan impuestos, carecen de seguridad social y destinan una gran intensidad de horas para trabajar, mientras que sus ingresos son escasos.
La venta ambulante es una actividad producto de la convergencia de procesos históricos, entre los que se destacan: el modelo de desarrollo capitalista y las maneras como se implementó en las economías latinoamericanas,1 las tendencias migratorias y los desplazamientos a las ciudades (Arizpe 1976, Charry 1986). La venta ambulante es considerada desde este punto de vista, como una respuesta a la escasez de empleo formal en las ciudades, resultado de: los procesos históricos de expansión del modelo capitalista, con la consecuente hegemonía de la actividad económica, la presión demográfica en las ciudades producto, de las migraciones y desplazamientos del campo a la ciudad, con la transferencia de mano “improductiva” a sectores “modernos de la producción”2 y con las diferentes adaptaciones a las nuevas maneras como se articulan las economías locales a la economía global.
Para otros (Arizpe 1979, Esguerra y Gonzáles 1983, Nolasco 1990, Rubio y Millán 2000) la venta ambulante es considerada como el resultado de las presiones sociales y económicas que convierten a esta actividad en una alternativa obligada que se transforma por medio de apropiaciones culturales en una característica propia.
En la década de los setentas, el concepto de “informal” fue difundido por la OIT, después de que fuera acuñado por primera vez por Keith Hart. Este término se refiere a la fuerza de trabajo que no es absorbida por el trabajo formal, a las actividades generadas a partir de esta fuerza de trabajo, de las que varias personas derivan su sustento y cuyos datos no ingresan en las estadísticas oficiales.
Sin embargo, la informalidad (comercio informal, venta informal, sector informal) se refiere al sector de la economía diferenciado del sector “moderno” de la producción de un país. Otra teoría, la denominada de la dependencia, considera que el desarrollo y el subdesarrollo pueden entenderse como estructuras interdependientes que conforman un único sistema y en la cual la primera es dominante y la segunda dependiente; y que esta estructura es posible aplicarla fuera y dentro de un país sin darle prioridad a ninguna de las dos. Dentro de la categorización de comercio informal, se encuentran los vendedores ambulantes.
Hay diversas propuestas de posibles clasificaciones de vendedores ambulantes en la ciudad. Estás tipologías se han establecido según la clase de puesto, la permanencia del comerciante en un lugar, el tipo de mercancía, las diferencias que presentan según el nivel de los ingresos y la estabilidad generada por los recursos producidos en esta actividad. De este modo, se ha propuesto que entre más estable sea el puesto, mayores serán los ingresos y por lo tanto habrá mayor estabilidad.
Entre los diferentes tipos de puestos se encuentran: los kioscos de metal, las cajas y vitrinas rodantes, los cajones, el piso y los maneros. La tipología propuesta según la permanencia en un sitio, distingue; los fijos, semifijos y ambulantes. Sin embargo, en esta última se incluye también a los que se dedican a esta actividad según la temporada del año, pues si una persona se dedica a realizar esta actividad en temporada alta, su clasificación varía entre los tipos anotados anteriormente, dependiendo de cómo y dónde desarrolle su actividad en la calle (Esguerra y González, 1983).
Otra posibilidad de agrupación es a través de una tipología planteada por la ATI (1998), en la cual se distingue entre siete tipos de ventas ambulantes, diferenciadas de la siguiente manera: casetas móviles, puestos en carpas y estructuras metálicas, puestos con infraestructura compleja, puestos con tabla y techo plástico o sin techo, puestos en el piso: en una mesa o en el mismo guacal,3 y los bandejeros.4
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